viernes, 2 de octubre de 2009

COMENTARIOS DEL TEXTO: "NORTE, EN EL EXILIO"

Mis palabras serán, entonces, corolario de las que la poeta Marcia Flandes nos entrega en su poemario inédito Norte, en el exilio.
Todo poema, como señala Goethe, parte de una circunstancia y circunstancia es, según la definición de la RAE, “la particularidad que acompaña un acto”. Octavio Paz, el poeta y ensayista Premio Nobel mejicano, piensa lo mismo y en su libro Árbol adentro, escribe: “Siempre he creído en la máxima de Goethe: todos los poemas son poemas de circunstancias. Cada poema es una respuesta a un estímulo exterior o interior. La circunstancia es aquello que nos rodea y que, ya como obstáculo o ya como acicate, es el origen del poema, el accidente que provoca su aparición. Pero las circunstancias no explican ni sustituyen a los poemas, que son realidades autónomas. Los poemas nacen de una circunstancia y, apenas nacidos, se liberan de ella y viven una vida independiente. En la poesía se despliega el misterio de la libertada humana: el accidente, la circunstancia, se convierte en obra.” En la etapa, pre-creativa, en la que el texto, el poema, es todavía materia en ciernes, voluntad creadora, pero que aún no es el poema final, la obra terminada, el objeto concreto hecho con estas palabras y no con otras. El poeta, la poeta en este caso, tiene una estrecha relación con esa circunstancia, tanto así que, en algunos casos, ese vínculo es tan íntimo que podemos hablar de una “poesía situada”, en el sentido formulado por Enrique Lihn: “... la relación del texto con la circunstancia de sus enunciados.”Datos comprobables, verificables entre la realidad y la realidad del poema, entre poeta-autor y protagonista del texto, entre retratado y fotografía.Aunque toda poesía es situada, en un sentido amplio, son los grados de vinculación y de participación entre poeta, circunstancia y poema, los que determinan el carácter de “situado”.En el caso de la poeta Marcia Flandes,
de su libro inédito Norte, en el exilio, la circunstancia que gatilla su creación, es algo que podemos verificar en la realidad, no hablamos de verosimilitud, sino de realidad empírica.Por otra parte, y es algo que hay que destacar en el caso de este poemario: los poemas son textos escritos casi “in situ”, (como hacen los pintores, sobre la marcha), como simultáneos a la situación que los fue provocando. Hay distancias atenuadas, pero también urgencias inmediatas: y la escritura se dio casi así, sin mayores correcciones ni cambios, como si esa situación desgarradora fuera “entregando” los poemas ya terminados y la poeta, adormecida y a la vez alerta y expectante por la situación, fuera una médium que transcribe lo que los dioses le dictan: es el Misterio inefable de la creación poética, de la Poesía.También cabría en este ámbito, la correspondencia vía correo electrónico que mantuvimos con Marcia durante su destierro obligado en el Norte. Todo se iba escribiendo en el momento, casi automáticamente, según llegaban las noticias. Esto sin duda condiciona una escritura y puede jugar a favor o en contra. En el caso de Marcia, no cabe duda de que su creación se fue plasmando motivada por su fuerza interior y, sobre todo porque ella es poeta. La circuntancia es, pues, en este caso, la muerte de la madre. Tema de suyo doloroso y que en nuestra literatura ha dado poemas como “Requiem” de Humberto Díaz-Casanueva y “Francisca Urízar”, de Fernando González-Urízar, por citar dos textos notables.Sin embargo, en este poemario, Norte, en el exilio, a esa circunstancia particular, íntima y desgarradora, hay que agregar una circunstancia social, contingente y, en un sentido más amplio, política.Efectivamente, los textos se escriben en circunstancias bien particulares, específicas y paralelas: a) mientras la madre está enferma y sufre su enfermedad hasta fallecer y b) cómo el sistema social, político, en este contexto, la salud pública, se hace cargo de esa situación humana y vela y atiende a esa ciudadana y, además, c) cómo esas dos situaciones son percibidas por la comunidad y en este caso particular, por la hija que sufre también ante la impotencia de una realidad hostil, avasalladora y rígida.Los actores involucrados son: la paciente (la madre), la circunstancia (el tema), el contexto (salud pública en el norte, en Atacama, la que no difiere mucho de la del país; específicamente en el Hospital “Carlos Cisterna”, conocido como “El Matadero” en la jerga popular de la zona.La cohesión y la tensión entre estos actores, desde un punto de vista del lenguaje, es lo que produce la fusión y el equilibrio entre lo lírico-dramático, la elegía, y esa coloquialidad en la inmediatez del problema social.Ya a partir del título, se nos instala en un espacio geográfico distinto al del hábitat cotidiano de la poeta, primera oposición: Norte-Sur; luego se nos habla del exilio, segunda oposición: exilio vs. permanencia voluntaria. El exilio es destierro, expatriación, extrañamiento, sobre todo el que abandona su patria por razones políticas. En el caso de Marcia Flandes y de su texto poético, es ella la que por fuerza mayor ha tenido que emigrar al Norte, al hogar de su madre, a un paisaje que, en lo físico-geográfico, es muy distinto a este Sur húmedo y llovido y, en lo anímico-espiritual, ese Norte se transforma en sinónimo de dolor, de desamparo, de aridez. La poeta se siente exiliada en un lugar que se le hace más extraño y hostil. En este ámbito, no puede extrañarnos, entonces, que su escritura sea lacerante como la tierra reseca y abierta de un norte desierto, esos “sonidos de arena y cobre”, esos “cuerpos colgando” (anónimos, distantes, “sin oxígeno/ cabizbajos” y sin embargo elocuentes en su desesperada voz ahogada; como hablándonos y diciéndonos que algo semejante nos espera, no sólo “sobre el cemento de Calama”, sino sobre el espacio de nuestra existencia, pues el desierto, imagen de la desdicha y la soledad, del desamparo y la extenuación, siempre estará ahí, al acecho, como la Muerte con su guadaña para recibir “al próximo visitante” (¿uno de nosotros tal vez?), en el cual vaciará “su desamparo”).Terrible, pero logrado escenario para la tristeza de la pérdida, para una vida a la cual uno no logra o le cuesta hallarle un sentido racional (si es que lo tiene).No bastan las cervezaspara humedecer el polvode un sol persistente.Nos dice Marcia. Claro que no, en toda esta pesadumbre, cualquier puerta de escape es sólo el simulacro de nuestra propia miseria humana (aunque esto sea un pensamiento y un sentimiento nihilista, de descreencia).Ojalá no seamos los poetas, seres de otro espacio, como esos “habitantes fatuos” y levantemos la voz de la utopía y la esperanza en algo mejor, aunque nos duela, aunque sea un poco de alegría, un atisbo de luz sobre esta tierra a la cual nos arrojaron, pues nadie nos preguntó si queríamos venir ni mucho menos a qué.*____________*
Fragmento de un correo electrónico enviado por
Tulio Mendoza Belio
a Marcia Flandes.

CONCEPCIÓN, 08 de Septiembre de 2005.






FUNDAMENTOS

En los escritos de "Norte, en el exilio" se hace presente una denuncia frente al atropello de la sensibilidad humana.
Se describe el escenario en donde se gesta una poesía que lamenta negligencias, desencanto, frialdad, indiferencia.
El texto coloca en primer plano el reclamo por la vida. Desde esta tragedia personal de la pérdida, trasciende una profunda reflexión existencial, que busca el encuentro con el sentido de la vida y el anhelo desgarrador por la presencia más tangible del Supremo Creador. La aridez y la soledad visceral de almas que claman en el desierto.
"Norte, en el exilio", básicamente se sustenta en una dolorosa experiencia, marcada en un contexto de profunda impotencia frente a los hechos trazados por un destino que nos hace recordar la tragedia griega, imposible de cambiar; tal vez en algo modificar, aún sabiendo de lo inútil de nuestro esfuerzo. En donde la mirada atónita de la autora de estos textos, no puede intervenir, pero sí expresar en versos , en un campo desolador de irrespeto por la vida en su total magnitud.
"Norte, en el exilio" pretende sostener la creencia de un EXILIO en otros aspectos que, aparentemente no son visibles en lo inmediato, pero avanza desde lo impredecible a un final sobrecogedor. Llevando a reflexionar por medio de la poesía, esta denuncia por los derechos humanos.

Luis Rubilar.
Profesor de Castellano.

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