jueves, 11 de marzo de 2010

ATÓNITA MIRADA, ADOLORIDA........


Icono de la destrucción. El edificio Alto Río, cuya imagen dio la vuelta al mundo, es el símbolo de la potencia destructiva del terremoto.

Intomable. El agua que los bomberos chilenos repartían a la gente, intomable y de color marrón.

Agradecidos. La gente de esta foto le agradeció a nuestro reportero gráfico la visita. "Son los primeros en venir... no nos han traído ni agua". La elocuencia de la imagen exime comentar las condiciones en las que están viviendo. A modo de agradecimiento, le quisieron regalar al fotógrafo una botella de Coca Cola.

Seguridad. Michelle Bachelet envió 17.000 efectivos a Concepción para contener los saqueos y brindar la sensación de seguridad.

Mercado persa. Una tienda de ropa llamada Tricolor arrojaba prendas a la calle. Allí, la gente que no tenía qué ponerse, ni abrigos, iba a buscarla.

Escombros. Los bomberos y el rastreo en lo que fue un sector del edificio Alto Río. Ayer, rescataron de allí a 79 personas.

Señales. Los bomberos y la gente retiran los efectos personales de las personas desaparecidas del edificio Alto Río.

Prensa. Periodistas, fotógrafos y camarógrafos de todo el mundo. El terremoto fue tan fuerte, que corrió el eje del planeta y acortó el día.

Inhabitable. El terremoto dejó sus secuelas de destrucción y edificios destrozados en Santiago y Concepción.

Agua bendita. La gente hace cola para retirar un agua que sólo sirve para simular una lavada.

En Talca. Vecinos que no se animaban a ingresar a sus casas, semidestruidas, en el horario de toque de queda.

Noche de pisco. Fogata, y buen humor con pisco pese a la enorme tragedia. Son vecinos de Talca.

Cartel. Esta pizarra, en el pueblo de San Javier, hace inútiles todas las palabras.

Siempre el fútbol. Un grupo de niños ensaya un "picadito" al lado de paredes destruidas en San Javier.

Misa. Un grupo de feligreses concurre a una improvisada misa al aire libre en el costado de la iglesia destruída por el terremoto.

La capital. Una de las pasarelas en una autopista de la capital chilena. Todas, afectadas por el terremoto.

Con lo puesto. Una familia marcha a buscar agua y alimentos en carretela. Tenían sólo cuatro horas para hacer todo, por el toque de queda.

Resignación. El saludo amable de uno de los evacuados tras el terremoto, en Concepción, preparando algo de comer en una fogata.

Autovía. La gente siguió utilizando las autopistas destrozadas.

Autovía II. Otra toma de la autopista, con una grieta que se fue ensanchando con cada réplica.

Autos destrozados. Los vehículos contra uno de los puentes de una autopista en Santiago.

Destrucción total. Aunque no lo parezca, esta construcción fue una vivienda. La imagen es de Concepción.

Dormir en el auto. Una mujer de 97 años duerme en un autómovil de su familia. Miles de personas pasaron las noches afuera de sus casas y descansando donde podían.

Aterrador. En la imagen se distinguen una cama, un cochecito de bebé, una tabla de planchar, una heladera. Restos de vida familiar de la gente afectada por el terremoto del sábado.

Provisiones. Un evacuado cocina salchichas de viena. Y aprovecha el calor de la fogata para secar el calzado. La gente quedó en la calle.

Éxodo. Valijas en mano, dejando atrás una vida. Al fondo de la imagen, edificios rajados que deberán ser demolidos.

Campamento de emergencia. Carpas, patios, elementos de cámping, y el caótico panorama habitual de un asentamiento de emergencia.

Ellos primero. Las mujeres y los niños, los que peor la pasaron el espantoso terremoto del sábado.

Plato único. Un poco de mayonesa a los choclos de conserva, para pasar el almuerzo. En los primeros días fue muy difícil conseguir alimentos.

Piquete. Un carabinero trata de apagar un pequeño fuego en una ruta destrozada.

Se lo tragó la tierra. Un auto literalmente devorado por el terremoto. Después, lo saquearon para extraerle el combustible, tan valioso como el agua en la zona de la tragedia.

Sin luz. Un poste repleto de cables por el piso, en Concepción. Cuatro días después del terremoto, aún hay gente sin luz.

Imagen de guerra. Autos destrozados bajo un puente en Concepción. Fue una de las imágenes más impresionantes en las primeras horas después del terremoto.

Oferta. La tienda Tricolor, destrozada, vista desde adentro.


En el lugar. Gerardo Gómez, editor fotográfico de MDZ, en Concepción, frente al edificio Alto Río.

LA MIRADA TEMBLOROSA

SE CONTRAE A PUNTO DE CAER

ABISMO

ARREBATÓ

VIDAS Y SUEÑOS.




















LA MANO DE NADIE.


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