viernes, 1 de octubre de 2010

AIRE NUEVO




Estoy mirando el polvo bañado por la luz,
las tinieblas disueltas en el aire
cuando empieza a dibujarse la verdad:
el árbol, la alegría, el sacrificio.
Y sé que aún tengo más recuerdos en la sangre
de los que puedo recordar,
y más olvido
del que puede olvidarse en este mundo.
Pero qué importa,
al fin, si la mitad
de aquella vida se me desprende y cae,
si tanto sueño,
al fin, ha despertado,
si no hay sitio que no me esté mirando
ni instante en que el azar no me visite.
Quiero ser como tú, rostro de los pobres,
misterio del dolor
porque el aire,
el simple aire límpio y vacío,
llenará nuestras voces y esperanzas.

LA MANO DE NADIE

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