viernes, 19 de mayo de 2017

VIAJE EN EL TIEMPO.

                        




PRÓLOGO VIAJE EN EL TIEMPO.



En este relato de Marcia Flandes llama la atención, no sólo el argumento, sino aquello que es esencial para constituir una obra artística, me refiero al estilo y la forma. La manera y los recursos literarios, la fluidez del correr de la pluma va creando un ambiente surrealista muy bien conseguido y atractivo a la lectura. El escritor francés Buffon sostenía que el estilo es lo que define al escritor y Marcia Flandes, sin duda maneja un estilo altamente literario.
Su relato, se mueve en un espacio (Loncoche) atemporal en el sentido que se transporta entre el presente y el pasado sin fronteras ni límites, a la manera de la novela Pedro Páramo de Juan Rulfo. Trasladándose en el tiempo surrealista va reviviendo la historia de Tito el padre de Dafne. Va reproduciendo artísticamente las experiencias de él y cómo estuvo  presente en el espacio social de Loncche que recibió su legado cultural y su entrega a la música y al quehacer artístico. Interesante relato, con final abierto, que merece ser degustado con fruición.





Luis Rubilar Rivera
Profesor de Lenguaje y Comunicación
Diplomado en Economía y Comunicación.

Comentario de Alicia Hernández.
Vicepresidenta. SECH Concepción.


Querida Marcita. Maravillada con tu  relato de la niñez de tu padre y todas sus vicisitudes, el nacimiento de su arte musical y cómo conjugas el presente de Dafne con el acontecer atual y las vivencias de la abuela. Vas perfilando con un amor sin límites la trayectoria de Don Tito, que va plasmando en su tierra primero y luego en diversas ciudades, su acopio inefable de musical legado. El relato espléndidamente estructurado nos lleva de la mano de su autora por los caminos que anteceden al desarrollo pleno de un artista, que en Concepción desentrañó los misterios virtuosos de su profesión y dejó en la memoria sus acordes prodigiosos. Su hija en un derroche de amor filial, le regala la inmortalidad...

Me ha encantado Marcita. 













                             VIAJE EN EL TIEMPO.






30 de enero 2017 de regreso a Concepción, saliendo de Loncoche, cuando el atardecer daba sus últimas pinceladas doradas desde el tronco de los árboles hasta las frondosas ramas verdes. Ingresa el bus a Temuco dejando atrás el fulgor, dando  paso a la pérdida del color. El gris cubre con su misterio todo vestigio de veracidad.
El tío Guido mágicamente aparece con la vivencia de los años 1940, la frescura de todas las imágenes se hacen presentes en holograma frente a la expectante hija indagadora. Podía tocar cada una de las escenas entrecortadas. De pantalón corto junto a otros chicos de su edad, Tito juntaba tapas de ollas, tarros, tubos, elásticos amarrados a improvisados coligües, armando instrumentos sonoros, hasta formar una orquesta de ruidos acompasados. La risa del tío Guido, resuena por toda la plaza de Loncoche, el rememorar los momentos que afloran en su memoria: "el Tito era un buen bailarin de cueca; del Club de Leones lo llamaban para animar las fiestas con su acordeón, su piano; era el chiche de las chiquillas", terminaba de narrar la historia con la sonora risa que sale victoriosa de la garganta, del estómago hasta agitar los oídos y los corazones, refrescando el aire con una alegría jubilosa.

El viaje a un verde virgen como es la zona de los ríos, hace contraste con el humo, las llamas agresivas que devoran los árboles, los matorrales, habitación de conejos, aves silvestres, terminan transformándose en cementerios fosilizados.
Sin pensarlo Dafne, se lanza al llamado de su padre Tito, que le depara una sorpresa como regalo de su cumpleaños 60, ella busca adentrarse en aquellos senderos, donde el tiempo se detiene para mostrar los encantos de una despreocupada niñez, de una adolescencia inquieta en descubrir la felicidad, durante cada extraño momento en la música. 
Aunque su padre Clemente dejó la existencia material, este jovencito llamado por todos Tito, de 12 años continúa avanzando en medio de la tristeza, que mágicamente la transmuta en melodías, poemas sinfónicos en su entorno.
El campo le da su abrazo intenso con aromas de la carne de cordero recién asado, impregnando el aire, mezclado con las papas cocidas, las ensaladas de lechuga, de tomate con cebolla fina, la chicha dulce para alegrar lo que queda de la tarde. Todas estas imágenes balsámicas para Dafne, van formando parte de su ADN, la memoria toma otro rumbo diferente, conllevando un mensaje paternal de consuelo, esperanza, buenas nuevas en su desconsolado corazón. Ya no estaba presente la muerte de su padre Tito, ni los sufrimientos del tiempo en sus huesos, era un viaje en el momento de los mejores años atesorados que permanecían ahí, flotando en cada hoja de verano, las nubes blancas, la música de su acordeón, la danza elegante de una cueca sobre tablas de escenarios, de teatros repletos con exaltados jóvenes por los compases florecientes de sonidos contagiosos.

Tito era dueño de esas risas, de esos aplausos, de esos vítores, de toda ensoñación jovial. Loncoche representaba el futuro en un paraíso terrenal, los amigos de ruta frecuentaban con su grupo de teatro dirigido por Tito, presentaban obras como: "Antropófagos por Fuerza", actuadas por Tito, animadas por la música de Tito. Transitaron por Gorbea, Pitrufquén, Huiscapi, Toltén, Valdivia.

Desde que Dafne pisó Loncoche, después de más de 50 años, comenzó a frecuentar seguidamente lugares, personas claves, como Don Abraham, quién poseía la historia de Loncoche, en más de 1.200 páginas. Gran éxito literario cultural. En esas páginas encierra la historia preponderante, relacionada con este artista emergente, joven de apenas 16 años: Tito.

Dafne se esforzó en organizar una agrupación, denominada Unión Cultural Independiente (UCI), que entraría en contacto con diferentes comunas para establecer lazos que permitieran la continuación de su padre con el presente, uniendo así el tiempo de una época pasada, con la linealidad hasta converger, con los puntos que trazan un espacio en común. 

Tratando de poner en acción la agrupación, de manera virtual, en un comienzo, viaja a un evento cultural gastronómico de Loncoche, la fiesta anual de verano, con música, presentaciones escénicas, de bailes típicos de distintas zonas del país.

El colorido en el aire, los trajes, la repostería, las bebidas artesanales, las bancas de madera ordenadas, para recibir a los invitados a esta fiesta del 4 y 5 de febrero, iniciaron el año para abrir un portal al arte, a la expresión de otra nueva belleza, dentro de la establecida.


Dafne intenta unir los caminos del sur. En un viaje de 5 horas, se dispone a ubicar el lugar del evento, logrando con éxito llegar a destino. Graba cada acto del escenario con su celular, aunque también pasan desapercibidos ciertos acontecimientos que rondaban el lugar. Un tipo ingresa con un carrito de madera tirado por una bicicleta, en su interior dos canes medianos, uno de color café claro y el otro perro negro con manchas blancas, no tenían intención ni apuro en saltar de su cómodo lugar. Resulta extraño ver que durante algunas horas circulaban por todo el perímetro, entretenidos hombre y animales, como si ese día sábado les perteneciera por completo, al igual que a Dafne se toma el día para recorrer todos los espacios posibles. Dentro del tránsito, se presenta al coordinador del evento cultural municipal, de esta manera pasa a ser visible a los ojos de los organizadores. Establecido el contacto deseado, por fin contaba con el inicio de un programa preestablecido.
Culminado el tiempo al atardecer, de regreso en esta pequeña odisea, el viaje se realiza de madrugada. Al detenerse unos 20 minutos en Temuco, Dafne baja por un momento para recorrer el terminal, cuando decide volver, sin darse cuenta sube a otro bus...

Las noticias en el fragor de los incendios forestales, entregan un panorama dantesco, el gobierno teme decir que se trata de terrorismo, aunque resulta del todo extraño, que simultáneamente de norte a sur, un país tan largo, entre en una verdadera combustión forestal. Las opiniones de los habitantes son confusas y diversas, teorías conspirativas circulaban por doquier. El humo era asfixiante en la zona penquista, cada viaje de Loncoche hacía valorar y querer retornar prontamente al verde paraíso. Una mujer, que sin proponérselo, comenzó a regresar insistentemente a las tierras de sus padres. La historia que permanecía cubierta con las tapas de un ejemplar de antología, se abre lentamente para Dafne, la matriz de pretérita vida, brillante, plena de aire y magia.


Al sostener en sus manos un libro de gran peso, pudo sentir el contenido como una obra de cuentos, al expandir cada página, los personajes comenzaron a cobrar vida, a saltar de las hojas de papel, para transformarse en seres reales, con vida propia, pensantes, sintientes, arrastrando toda clase de vivencias, propias de seres normales, pero vistos desde esa antigua  época, donde los prejuicios en contra de las madres, las mujeres debían ser virtuosas siempre a la vista humana. El caso de Susana, madre de Tito, una alemana de gran carácter, al quedar viuda, rehace su vida por corto tiempo con un hombre de las cercanías, la mirada inquisidora pueblerina, le acarrea toda clase de conflictos. Incluyendo la tierna mentalidad de su adolescente hijo, Susana es víctima de un depredador masculino, que la toma como una oportunidad para hacer fortuna, se apodera de todos sus bienes en dos cortos años y la deja en la miseria. Sus parientes la juzgan y la rechazan al considerarla "pecaminosa", por intentar buscar refugio y consuelo en los fuertes brazos de un oportunista; individuo carente de empatía y moral.
Con el paso de los años Susana baja su autoestima y es atormentada por la soledad, en esos momentos de fragilidad decide adoptar a uno de sus sobrinos para compañía de su único hijo, darle a su hogar el calor del quehacer diario, normal, como toda familia. Susana comienza a surgir con la ayuda de su hijo Tito de 14 años, quien amparado con el don del arte, la actuación, la música, sube como la espuma en su genialidad, ganando suficientes cantidades de dinero; cuando nuevamente emerge de las tinieblas, otro inhumano ser, del averno sediento por los bienes ajenos,  se involucra con este pequeño clan familiar, engañando con sus oscuras palabras envolventes. Estos acontecimientos la hundían más en un pozo de subterráneas aguas gélidas hasta quedar enferma, sola, triste, sin esperanza.

Susana se transforma en una anciana prematura a sus 50 años, el único que permaneció siempre a su lado, su fiel hijo Tito le entregó los cuidados requeridos, administró sus renovados bienes producto del esfuerzo, talento, dedicación y perseverancia. 
Cuando se hizo presente la muerte física en Susana, su hijo devoto y nadie más de la familia, se ocupó de los funerales. La tumba junto a su padre Clemente, donde actualmente se encuentran los restos, en el cementerio de Loncoche. 
Hasta el momento, en que la mano de la nieta Dafne pudo depositar claveles rojos en señal de respeto, reconocimiento, gratitud y amor, por dar vida a un artista que jamás sabrá lo que es la muerte, el anonimato, el olvido, la oscuridad. Tito pasa a pertenecer al mundo inmortal, a la memoria colectiva, pues su nombre, su historia, su vida está escrita, siempre lo dijo: "estará escrito...".

La mayoría del común de los mortales queda bajo tierra, atrapados en nichos, bóvedas o mausoleos, pero la frescura de Tito permanece en los campos verdes, los frutos de esos árboles que dieron sombra en las tardes placenteras de contemplación, las notas de toda melodía circundante, proveniente de sus manos, de su alegre corazón. Lograr la inmortalidad es natural en los maestros que dejan huellas indelebles en las vidas humanas, señales que irán conformando los pilares de una sociedad evolucionada. Así ha sido siempre, desde que la raza humana lanzó su primer bostezo. Los que nacieron para ser abono de la tierra son seres anónimos, sin vida propia, que son parte de una repetición en cadena. 
De esta manera los inmortales ceden paso a lo que en realidad es, en un eterno presente y será parte de la historia y el futuro; entonces el campo humano puede desplegar sus flores multicolor en un refrescante verde lecho. El mundo de la existencia rinde tributo testimonial, en sus pasos por esta extensa alfombra que contiene lumbreras con luz propia. Lámparas que atesoran soles dentro de los universos, esos son los perdurables continuos.

Todo espejismo material es el reflejo de toda carencia afectiva. Lo que hace atractivo a un pájaro no es su silencio, es su canto. No es relevante verlo; por su melodía sabes que está ahí. Eso ocurre con la herencia proveniente de lo intangible. No todos tienen acceso a ella.

Al doblar la esquina en Loncoche, Dafne reconoce claramente a su abuela Susana, quien la mira con curiosidad. Tal parece que siempre permaneció frecuentando el cotidiano quehacer en épocas anteriores.
En el año 1964, pleno verano, sentada bajo un árbol después de terminar el almuerzo, compartía con sus amigas y amigos, donde residía por un breve tiempo en el campo, disfrutaba de anécdotas graciosas, reía a carcajadas mientras se inclinaba hacia adelante y hacia atrás como un barco en medio de la tormenta, hasta descansar su cabeza en las rodillas por un lapso, que se prolongó desde segundos, minutos, horas... No se dió cuenta cómo de pronto caminaba ágil, sin dolores en sus piernas que debía vendar pacientemente, para mantener bajo control sus várices crónicas; las personas parecían ignorarla, ya no estaba sentada a la sombra del sauce, se desplazaba por todas partes. Una alegría inusitada le invadía desde que la risa expulsó "algo" en ella o ella fue lanzada desde un ropaje estrecho, al espacio ancho y liviano. 
En ese etéreo lugar no tenía acceso a las formas comunes y corrientes.
Tito viajó desde Concepción hasta Loncoche, para depositar el cuerpo de su madre en el mismo lugar donde yacen los huesos de su amado padre Clemente, tumba que permanece con recientes flores de algún ser querido.
Con cierta madurez, por el tiempo transcurrido, Tito debe seguir con su vida trazada por él mismo, en las ciudades que estaban por venir.


De manera incierta algunos designios permanecen atrapados en este repentino lugar sureño, cargado de nostalgia, como también de ciertos relámpagos con alguna información proveniente del pensamiento de Tito en la mente de Dafne. En alguna parte se encuentra la clave para decodificar los mensajes.
A tientas debe recurrir al instinto como guía, escudriñar la frase: "anda a Loncoche... debes ir". Se corta la comunicación, de un canal abierto que se mantuvo por un espacio breve.


El tío Guido nuevamente atrae a su memoria las imágenes placenteras, tibias de primavera en su adolescencia, recuerda a su primo Tito que se llevó a la jovencita más linda de Loncoche, se casó con ella y se fueron a Temuco. Decía: "era una preciosidad la chiquilla, hija de un carabinero ... se llamaba Luz...".



                                                  




                                        NO ES EL FIN.












Marcia Flandes.
LA MANO DE NADIE.


PALABRAS DE LA AUTORA
VIAJE EN EL TIEMPO.




Comencé a escribir estos sentidos argumentos, que nacieron al inicio de este año, producto de un tipo de comunicación atípica, con mi amadísimo padre, desde lo inmaterial. Recién entonces pude conocer esa otra faceta que descansaba en el sur de mi país, Loncoche, específicamente.

Como un merecido homenaje a mi sagrado padre, le dedico estos escritos hoy 21 de mayo, fecha de su nacimiento en este mundo de las formas.

De esta manera culmino, en parte, lo que podría haber escrito con mayor elocuencia, prefiero un pequeño bocado en este deleite del asombro, comparado con el universo de notas musicales que Tito Flandes derramó, por estos recorridos de sus tierras.


Siento que está presente en cada espacio, entregando alegría...
Con inmenso amor a mi adorado papá.



Marcia Flandes

LA MANO DE NADIE.


VIDEO DE LUIS ALONSO RUBILAR  FLANDES:

https://m.youtube.com/watch?v=PovuB0syYl4&feature=share&rdm=2l6pzv5uj&noapp=1&client=mv-google#


                                               








                           

domingo, 7 de mayo de 2017

LA INFANCIA Y LA EDUCACIÓN.

                                     


LA INFANCIA Y LA EDUCACIÓN.




Fomentando actividades en familia: realizando excursiones en familia a la naturaleza para visitar entornos naturales y fomentar la actividad física en familia. Escuela de música con la posibilidad de aprender a tocar un instrumento a la vez padres e hijos. Escuela de buceo para promover el deporte en familia, etc.

Nuestra sociedad ha cambiado enormemente en los últimos cincuenta años. El modelo económico se está transformando desde un paradigma productivo-industrial hacia un modelo de negocios basados en los servicios, la información y el conocimiento. Por lo tanto, es lógico pensar que las cualidades requeridas a los individuos en el futuro también cambien. Esto es, como mínimo, lo que dicen personas como Ken Robinson, experto en creatividad: en el futuro se necesitarán personas más creativas y empáticas. Todo esto puede que asuste mucho ya que ahora, aparte de formarnos, tendremos que ser buenos en otras cosas. Pero en realidad, ésta puede ser una buena noticia para los individuos: todos hemos nacido con una buena dosis de las cualidades que comenta Robinson.

Por ello, la educación que conocemos hoy tiene sentido cuando la analizamos desde una perspectiva histórica, es decir, conociendo su pasado, analizando el presente para construir el futuro educativo de los estudiantes.

Desde la Antropología, se nos explica que, durante miles de años, los niños y niñas se educaron ellos mismos a través de la exploración del entorno y el juego libre, sin imposiciones. Esto fue así hasta que apareció la agricultura primero, y después la industria, donde la educación infantil consistió en reprimir la voluntad con el fin de convertirlos en buenos trabajadores.

Por distintas razones, junto con el avance de la civilización y los cambios culturales, surgió la idea de la educación universal y obligatoria. Ella se fue expandiendo de forma gradual al desarrollarse la automatización de la industria, originando la creación de escuelas como lugares de aprendizaje. Esta idea se fue expandiendo en Europa a comienzos del siglo XVI, junto con el surgimiento de la educación pública y obligatoria.

La educación se veía como instrucción, como el vehículo para imponer ciertas verdades, formas de pensar y de actuar. El método de instrucción era la repetición forzada y la comprobación de recordar, lo que se ha repetido. El repetir y memorizar lecciones les resulta un trabajo tedioso a los niños y niñas, sus instintos los llevan constantemente a querer jugar libremente y a explorar el mundo por su cuenta.

Desde la concepción cultural de instrucción, se asumía que para aprender debía reprimirse la voluntad de los estudiantes, donde las sanciones eran algo intrínseco al proceso educativo. En algunas escuelas eran permitidos los recreos, con el fin de que se pudieran desahogar, claro que el juego no se consideraba un vehículo de aprendizaje y en el aula este era percibido como un enemigo.

En nuestro presente, la educación en las escuelas fue evolucionando y las formas disciplinarias se fueron humanizando, no admitiendo castigos físicos.




Marcia Flandes.
La Mano de Nadie.