viernes, 26 de febrero de 2016

LA FELICIDAD.





LA FELICIDAD.

Si te preguntan a qué viniste a este mundo o por qué estás aquí, la mayoría responde "a ser feliz" .  
No, definitivamente no!  Pensar de esa manera es la que nos atrae conflictos como un imán. 
Desde que naces  buscas satisfacer necesidades,  como el hambre y la sed, si no es así lloras. Quieres estar limpio porque si no te sacan luego el pañal te pica y más tarde te duele, te incomoda, entonce qué haces? lloras para que te atiendan. Si hace frío quieres estar confortable, que te abriguen o si hace calor que te refresquen,  si no sucede lo que quieres lloras. Dormir también es fundamental  y sentirse saludable, si no ocurre lloras. También buscas compañía y lloras hasta que tu mamá, papá o alguien con quién te sientas a salvo llega. Y por último, quieres que te hagan cariño, contacto físico, que te abracen, te hablen con amor, te mimen, porque quieres sentirte parte importante de tus padres y demás seres que te rodean, si no ocurre esto que anhelas lloras.
Cuando logras tus objetivos  básicos de bebé, te sientes "felíz".  Al  crecer continúas con tus necesidades básicas, agregándole la de procrear y si no consigues satisfacerlos  sufres. 
Creer que la felicidad consiste en satisfacer, lo que sea, es el camino errado. Cuando una persona lo hace con esa finalidad, es entonces que se desvirtúa la tan anhelada dicha. Por ejemplo, al tratar de conseguirlo y ya no es instantáneo, entonces se recurren a otros medios, que podrían ser tanto loables como no.  
Lo que sucede con el ser humano, incluyendo también otras especies, es el aprendizaje. Junto con almacenar datos, se van instruyendo, adquiriendo sabiduría a lo largo de toda su existencia.
Toda experiencia que recoge, cómo se relaciona con su entorno,  con el resto de las personas, con las actividades que realiza, lo hace con alegría, felicidad o con rabia frustración, tristeza o pena. Entonces,  la elección es nuestra, optamos por ser felices o no. Es una determinación que podemos manejar  a nuestro antojo.  

Marcia Flandes
La Mano de Nadie.







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